Ayer compré unos diez kilos de tomates en racimo, dulces y aromáticos, un poco sobre-maduros, ideales para hacer salsa casera.
A veces sucede que me aburro un poco de repetirme con las mismas recetas y sabores, por eso esta vez les presento mi receta de:
SALSA DE TOMATES ASADOS
Parta los tomates en cuartos, colóquelos encima de esta cama, sazone con sal entrefina, disponga algunas ramas de aromáticas (yo usé frescas y me olvidé del laurel), espolvoree con azúcar negro y bañe con un poco de vino. Éste último ingrediente es importante, ya que si no lo agrega, el resultado será muy dulce. Si en vez de vino le pone algo de vinagre, su salsa tendrá sabor a ketchup.
Ahora es tiempo de ponerlos en el horno, aprovechando que lo prendió para otra cosa, digamos un pollo al horno o una colita de cuadril con papas (por favor, use el horno para varias cosas a la vez, que la energía es escasa).
El resultado, luego de más o menos de una hora es este:
Después puede triturarlo con un pasatutti (no sé cuál es el verdadero nombre, yo lo llamo así), o pisarlos con un pisapapas, o licuarlo si no quiere textura.
Ahora es momento de ponerlo en un frasco y guardarlo en la heladera, con una generosa capa de aceite de oliva encima (supongamos que queremos guardarlo una semana).
Si Ud. es exagerada como yo y hace unos diez kilos los dos caminos más sencillos a seguir son:
REGALAR!!! Estoy absolutamente a favor de este sencillo acto.
AL FREEZER... Tiene menos encanto, pero es muy útil tener algunos tupper con salsa en el freezer (nunca frascos porque revientan), listos para entrar al microondas y mejorar cualquier paquete de fideos.


















